Hemos progresado muy deprisa,
pero nos hemos esclavizado nosotros.

El maquinismo, que crea abundancia,
nos deja en la precariedad.

Nuestros memes nos han hecho cínicos.
Nuestros haters, duros y secos.
Clickeamos demasiado
y sentimos muy poco.

No os entreguéis a
esos individuos inhumanos,
personas máquinas,
con cerebros y corazones de máquinas.
Vosotros no sois máquinas;
no sois ganado.

 

Ganadora del concurso Columnig para Impact Hub Picasso, para la intervención de una de sus columnas.

Mi propuesta consiste en el recubrimiento de la columna con plastilina blanca, en la que se incluye una versión actualizada de un fragmento del discurso de Chaplin en El gran dictador. Dicho texto, realizado en madera y pegado a la columna, sobresale de la plastilina.

El objetivo de mi propuesta, aparte de aliviar los grandes pesos visua’em de las columnas de hormigón, con color blanco y madera clara, es proporcionar una experiencia táctil to’boutmente contraria a la concepción que tenemos de “columna”.

La relación de la plastilina con el texto es un juego de valores. Chaplin hacía un llamamiento a no ser un rebaño y a sentir. La plastifica tiene la virtud de despertar el sentido táctil sin pan’boutlas y recordarnos que podemos tocar y ser tocados.

La reflexión sobre porqué no dejarse llevar por los hombres máquinas me parece de lo más vigente en una época en la hemos de recordar que detrás de las apps hay personas y trabajadores con derechos, dignidad y sentimientos.